DAGOEl sociólogo Dagoberto Tejeda sugirió que el estudio del folclore sea integrado en los programas de estudios de los distintos niveles de la educación dominicana y así evitar que prosiga la desaparición de las diversas manifestaciones autóctonas y populares.

Entrevistado por Pedro Pablo Fernández en la sala de reuniones de la Dirección de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña (BNPHU), el investigador calificó de una vergüenza los espectáculos “presuntamente folclóricos” que se presentan en algunos centros turísticos, “muchas veces dirigidos por extranjeros que absolutamente nada conocen de las raíces culturales del dominicano”.

Al exponer sobre los temas planteados en presencia de otros intelectuales, Tejeda se quejó de que el folclore ha sido marginado en todas sus manifestaciones.

En la entrevista también participaron los escritores Diómedes Núñez Polanco, director de la BNPHU; Cristian Martínez Villanueva, director del Museo del Hombre Dominicano; Mateo Mórrison, José Guerrero, Guaroa Ubiñas Renville, Iván García Guerra y Carmen Rosa Estrada.

Tejeda participó en la primera versión del “Conversatorio Cultural Benepeacheú”, un encuentro con exponentes de los temas cardinales de la cultura dominicana propiciado por la BNPHU como ente de reflexión sobre los grandes temas nacionales.

Luego de sostener que “no hay una política definida sobre el estudio y difusión de las manifestaciones folclóricas”, Tejeda dijo que en el currículum de las escuelas regenteadas por el Ministerio de Educación no existe el tema del folclore.“Tampoco en las universidades hay carrera ni post grados. Solo algunas materias”, precisó.

El sociólogo e investigador sostuvo que el folclore se transforma y cambia de la misma forma que lo hacen los pueblos, “razón por la que han sido distorsionados los carnavales y desaparecido los bailes de las cintas, mangulina, carabiné y otros”.

Destacó que por igual son desnaturalizadas las expresiones sobre las navidades y la Semana Santa, “las cuales hoy son meras actividades comerciales y de esparcimiento en playas, muy distintas a las que implican en sí, a su trascendencia”.

Se lamentó del limitado apoyo del Estado a las manifestaciones populares, “razón por la que los que investigamos sobre folclore lo hacemos con recursos propios”.

Tejeda observó que los folclorólogos no han tenido una formación en la materia, sino que se han regido por las normas de la antropología. A su entender, los tres mejores folcloristas dominicanos han sido Edna Garrido de Boqqs, Flérida Nolasco y Fradique Lizardo.