iraEn medio de abucheos, el exjefe ‘para’ pidió perdón a las familias de sus víctimas en Atlántico y Magdalena, en el estadio Elías Chegwin.

A las 11 de la mañana de este viernes, el exjefe paramilitar Édgar Ignacio Fierro Flórez, alias Don Antonio, miró de frente a los familiares de sus víctimas e inició su discurso de perdón por los crímenes cometidos por las AUC entre 2003 y 2006, en Atlántico y Magdalena.

Al menos 200 personas de distintas poblaciones de los dos departamentos asistieron al evento organizado por la Unidad para la Atención y la Reparación Integral de Víctimas en el estadio de baloncesto Elías Chegwin, en el norte de Barranquilla.

La jornada fue realizada en cumplimiento a lo ordenado en el numeral decimocuarto de la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá en 2011. Y al auto del 14 de octubre de 2014, en contra de Fierro Flórez. La orden contenida en la sentencia estableció, como medida de reparación, la realización de la ceremonia.

Fierro señaló que, además de leer el documento que le impuso la sentencia, estaba ahí para poner la cara. “Que me perdonen todos los hogares que dejé sin padres; que me perdonen todas las mujeres que dejé sin esposo; que me perdonen las madres y padres que dejamos sin hijos; a las hermanas que dejamos sin hermanos; a los abuelos sin nietos y nietos sin abuelos (…)”, expresó el exjefe del frente José Pablo Díaz de las AUC.

Varios de los asistentes interrumpieron las primreas palabras del discurso de Don Antonio con abucheos.

Una de esas personas fue Martha Díaz, víctima del conflicto armado y representante legal de Afusodo, organización de familiares de víctimas de ejecuciones extrajudiciales. La mujer, que estaba sentada en la parte de los asistentes, se abrió paso entre la gente y a pocos metros del exjefe para le gritó: “Ni perdón ni olvido, castigo para el asesino”. Otras voces asistentes la apoyaron.

Entre los años 2003 y 2006, las AUC expandieron su actuar delictivo en Atlántico y Magdalena, por lo que aumentaron los homicidios en la región.

En 2004 en el Atlántico ocurrieron 730 asesinatos, mientras que en 2005 sucedieron 637 y en 2006 se presentaron 609 casos. Barranquilla fue la ciudad más afectada por la presencia paramilitar con 1.664 asesinatos entre 2003 y 2006, seguida por Soledad con 572 muertes y Malambo con 116, según cifras reportadas por la Unidad para la Atención y Reparación Integral de Víctimas.

“Hoy quiero reconocer ante ustedes que en ese paso equivocado en las AUC causé mucho daño, muchísimo sufrimiento a las personas. Hoy sé que nada tenían que ver con el conflicto armado interno”, mencionó Fierro Flórez.

Uno de los momentos más trascendentales en la jornada fue cuando el propio exjefe paramilitar pidió perdón por ilustres personas que fueron aniquiladas por el grupo ilegal.

En ese momento, un silencio se apoderó del recinto deportivo en medio de la declaración.

“Debo reconocer que la muerte del ilustre profesor Alfredo Rafael Correa De Andreis causó un enorme dolor, no solo a su familia sino también a toda la comunidad atlanticense. Al igual que la muerte de los doctores Nelson Mejía Sarmiento, en la comunidad de Santo Tomás; la muerte del doctor José Castillo Bolívar, en Soledad; la muerte de Nadin Narváez Cepeda, en Sabanalarga; la muerte de la menor Yanalith Borja Colina, en Sabanagrande; la señora Luz Dary Duncan Nieto, en Baranoa (…). Todas las víctimas del conflicto jamás podrán ser reparadas en su totalidad”, dijo Fierro.

El tribunal Superior de Bogotá, en sentencia proferida el 7 de diciembre de 2011, determinó que el grupo paramilitar comandado por Don Antonio fue responsable de la comisión de 245 asesinatos selectivos, del desplazamiento forzado de por lo menos 592 personas, así como del reclutamiento forzado de menores y concierto para delinquir.

Espacio para víctimas. Al finalizar Fierro su discurso, a las doce del mediodía, las víctimas tuvieron su oportunidad. Varias de estas hicieron una fila y, al otro extremo de donde se encontraba sentado el ‘expara’, se ubicaron frente a un micrófono a expresar lo que era evidente habían guardado por muchos años.

Una pequeña de 13 años de edad, por ejemplo, preguntó por la muerte de su padre a Fierro. Con voz entrecortada, la menor señaló: “te lo recuerdo, mi padre se llamaba Julio Gutiérrez. Era conocido en Sitionuevo, Magdalena como Julio Quenque. Mi discurso no es preparado, como el que hiciste tú. Si Julio era tan bueno, buena gente, por qué tenías que matarlo. Por qué tenías que dejar a una niña sin padre (…)”.

Otro de los asistentes les arrebató aplausos a las víctimas, al decirle a Don Antonio que, después de muchos años de rencor, él y su familia decidían perdonarlo. Juan Carlos de la Hoz, de Candelaria, contó que por orden de las AUC habían asesinado a tres de sus hermanos, incluyendo uno menor de edad, con enfermedad cognitiva.

“Yo lo perdono a usted Don Antonio. Mi familia y yo lo perdonamos. Quiero pedirle el favor a las autoridades si me dejan darle un abrazo para acabar con este rencor”, dijo el hombre y, ante la aceptación de los representantes del Gobierno, se acercó y estrechó la mano del verdugo de sus familiares.

Ante la pregunta de las personas sobre el por qué de los asesinatos de sus familiares, alias Don Antonio manifestó que “es algo que no tiene respuesta, pues ningún hecho de los que he reconocido tiene justificación”.