caidaBrasilia, Brasil. Batista construyó su imperio con empresas de petróleo, energía, puertos y minería, entre otros sectores. Aquí, junto a la presidenta Dilma Roussef.

El magnate brasileño Eike Batista, quien hace pocos años aspiraba arrebatarle al mexicano Carlos Slim el título de hombre más rico del mundo -que hoy ostenta Bill Gates- enfrenta desde el martes un juicio por uso de información privilegiada.

De encontrarse culpable, Batista sería la primera persona en Brasil que va a prisión por este delito.

El juicio, que tiene lugar en Río de Janeiro, ha generado gran expectativa porque podría representar un giro de la justicia brasileña frente a los llamados “crímenes de cuello blanco”.

Se trata de un capítulo más en la rápida caída en desgracia del empresario.
Optimista y osado a la vez, Batista recordaba hace menos de tres años cómo le había advertido a Slim que quería desplazarlo de la lista de potentados.
“Le dije a Carlos Slim”, evocaba un sonriente Batista en una charla con la BBC, “limpia tu espejo retrovisor en el lado derecho y limpia tu espejo retrovisor en tu lado izquierdo, porque no sé por qué lado te voy a superar”.

En efecto, eran tiempos en los que todo parecía avanzar rápido y bien para Batista, entonces el hombre más rico de Brasil y el octavo más rico del mundo según la revista Forbes.

Su imperio de empresas de petróleo, energía, puertos y minería entre otros sectores crecía sin parar, al igual que la economía brasileña, ambos beneficiándose del apetito de China por materias primas.

Pero los planes de Batista, de 58 años, se desvanecieron como pompas de jabón: su grupo EBX está endeudado y en serias dificultades, los mercados le perdieron confianza y la agencia Bloomberg indicó que la fortuna del empresario pasó de US$34.500 millones en marzo de 2012 a US$ 2.900 en estos días.
Los expertos creen que quizá aquel optimismo haya sido uno de sus grandes errores.Un vendedor peculiar
Hijo de un exministro de minería que también encabezó el gigante brasileño del sector, Vale, Batista parece haber tenido la meta de amasar fortunas desde joven.
Con 25 años ganó sus primeros US$6 millones a comienzos de los años 80, tras abandonar los estudios de ingeniería en Alemania (el país donde nació su madre) y regresar a Brasil, donde pasó a comprar oro a productores en la Amazonía para venderlo en Rio de Janeiro.
El tiene una característica muy de vendedor, de intentar pasar sus proyectos y atraer inversore
Sergio Lazzarini, Escuela de Negocios Insper de Sao Paulo
Luego adquirió minas de oro en Brasil y Canadá y una de plata en Chile, en el inicio de un proceso de internacionalización que llevó sus negocios a varios países de la región y del mundo.
Pero fue de regreso en Brasil, tras toparse con problemas legales en Rusia en 2001, cuando este amante de las lanchas deportivas que estuvo casado con una mujer que modeló para la revista Playboy comenzó a darle forma a su grupo empresarial EBX.

Se trata básicamente de seis grandes empresas de petróleo y gas, energía, minería, logística, industria naval y carbón. Cada una llevó un nombre de tres letras incluida una X al final, para evocar la “multiplicación de la riqueza”, según él mismo explicaba.

Con China hambrienta por materias primas, Brasil despegando a tasas de crecimiento de hasta 7,5% en 2010 y descubriendo grandes reservas de crudo, Batista captó inversiones con su carisma y experiencia acumulada desde que vendía pólizas de seguro de adolescente.
“El tiene una característica muy de vendedor, de intentar pasar sus proyectos y atraer inversores”, explicó Sergio Lazzarini, profesor de estrategia en la escuela de negocios Insper de Sao Paulo, en diálogo con BBC Mundo
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En los últimos años, las señales de la creciente riqueza e influencia de Batista pasaron a ser evidentes en Brasil, que apoyó a sus empresas a través de créditos estatales.

El banco nacional de desarrollo BNDES autorizó hasta US$4.590 millones en préstamos a EBX, informó la propia institución, que negó haber llegado a desembolsar el total de ese monto.

Su nombre parecía omnipresente en Río, la ciudad donde reside y lanzó varios proyectos: desde la reforma de antiguos hoteles hasta la recuperación de una laguna en una de las zonas más nobles de la ciudad.

Una de las empresas de Batista integra el consorcio que en mayo de 2013 ganó la licitación para administrar el emblemático estadio carioca de Maracaná, una privatización criticada en las manifestaciones masivas que hubo el mes pasado en Río y todo Brasil.

Sin embargo, meses después comenzó la asombrosa seguidilla de noticias decepcionantes para el magnate brasileño, a medida que su país se desaceleraba y el auge de las materias primas se enfriaba.