Padre Julián Cruzalta 1

Un teólogo y sacerdote católico mexicano considera que República Dominicana ha dado un paso más hacia la consolidación democrática al despenalizar el aborto en tres situaciones especiales de su Código Penal.

El padre Julián Cruzalta dijo que ese hecho contribuye a reafirmar la función que tiene el Estado de diseñar las políticas públicas, “no la de dar catecismo religioso”, sino garantizar los derechos y libertades de sus ciudadanos.

Dijo que esa aprobación no lesiona sino que amplia derechos, no va contra la religión ni obliga a nadie a actuar en contra de su conciencia y las observaciones aprobadas son de excepción, en caso de violación, cuando el producto es inviable y en caso de incesto.

“La protección de la vida sigue garantizada en la Constitución y regresa la decisión a quien debe tomarla, a la mujer en situación de riesgo, por lo que no es una despenalización del aborto total sino por determinadas causas y efectos”, comentó el sacerdote entrevistado por Manuel Jiménez y Felipe Ciprian en Propuesta de la Noche por Digital 15.

El sacerdote dijo que al argumento fundamental de la resistencia religiosa contra el aborto parte de que la concepción cristiana de que la vida comienza en la concepción pero la científica, aceptada por la Organización Mundial de la Salud, es que comienza en la anidación.

“Ningún derecho es absoluto, todos están ponderados por otros derechos, y el derecho a decidir es absoluto, por lo que el Estado ni las iglesias pueden decidir por las personas”, sentenció.

El teólogo mexicano contrastó por otra parte que siempre ha habido aborto de las mujeres con recursos que pueden acudir a un buen hospital y ponerse en manos de buenos médicos pero también las pobres que, a falta de esas condiciones, son las que mueren en el intento.

En ese sentido recomendó ahora que el Estado elabore los protocolos a través del Ministerio de Salud Pública y que se proceda a impartir educación sexual porque ninguna mujer va sonriente a abortar sino que esta es una última decisión.

“No todos los ciudadanos son de una sola religión, por lo que el Estado, para ser árbitro, como ente plural y diverso tiene que ser neutral en asuntos religiosos”, subrayó el sacerdote católico mexicano en la  entrevistado en Propuesta de la Noche por Digital 15.

Advirtió que un Estado que tomara partido religioso ya no serviría para garantizar la convivencia ciudadana, y citó el caso de su país donde hay 758 iglesias registradas en la Secretaría de Gobernación.

“Si allá el Estado tomara partido por una de ellas sería un desastre, pues los derechos son para mayorías y para minorías. Es decir, no puede ser que una ley sea católica porque una mayoría lo sea”, indicó.

En ese mismo sentido el sacerdote observó que una ley tiene que tener una ética laica con sus dos pilares que son las libertades y el respeto a la persona humana, creyentes y no creyentes, que es por lo que hoy en el mundo se habla de las iglesias y no de “la iglesia”, como en el pasado.

El sacerdote abogó porque quienes reconocen que la vida es sagrada  no consideren también que en la misma hay situaciones límites, determinadas por la vida concreta de cada ser humano que como la mujer es diversa, por lo que la situación de una no es igual a la de otra.

“Quiere decir que este principio debe encarnarse. Cierto, la vida es sagrada, pero defender la vida no es sólo que (la persona) nazca, es también defender de esa persona el salario digno, el derecho a la educación, a la vivienda, a la salud”, apuntó.

Agregó a seguidas que él no ve a las iglesias manifestándose por un salario digno o presionando para que las mujeres den a luz en dignidad en un hospital, por ser una persona de carne y hueso, con historia, con rostro, con apellidos, con familias, porque no son un fetiche.