El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en un evento en Washington, feb 5 2015.WASHINGTON. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentó este viernes una estrategia de seguridad nacional que reserva un papel de liderazgo mundial para su país, si bien también presenta una cauta doctrina de política exterior que responde a la idea de “no hacer estupideces”.

En un memorando de 29 páginas entregado al Congreso y que será estudiado al detalle por expertos en política exterior y los rivales republicanos de Obama, la Casa Blanca presentó en grandes trazos la prioridades del mandatario durante el tiempo que le queda en el cargo.

“La cuestión no es nunca si Estados Unidos debe liderar, sino cómo liderar”, escribió Obama en la introducción, describiendo retos como el extremismo violento, la agresión rusa, los ciberataques y el cambio climático, que en su opinión se enfrentan mejor movilizando coaliciones internacionales.

Estados Unidos no puede intentar “dictar la trayectoria de todos los eventos en desarrollo en el mundo” y no tiene recursos infinitos para abordar problemas complejos que no pueden ser arreglados solo con su poder militar, destacó.

“Debemos resistir siempre la sobrerreacción generada cuando tomamos decisiones basadas en el miedo”, dijo Obama.

La máxima asesora de seguridad nacional del mandatario, Susan Rice, tenía previsto hablar sobre la estrategia el viernes.

El nuevo documento actualiza uno más largo hecho público en 2010, cuando Obama llevaba apenas 15 meses en el cargo. Desde entonces, ha sido criticado con frecuencia a nivel local e internacional por su excesiva precaución.

El principio máximo de seguridad nacional del presidente, tal y como indicaron algunos asesores de la Casa Blanca, ha sido “no hacer estupideces” para evitar acciones que podrían tener consecuencias peligrosas imprevistas.

Obama renovó el compromiso estadounidense para liderar una coalición internacional que derrote a los militantes del Estado Islámico y trabajar con sus aliados europeos para aislar a Rusia por su apoyo a los rebeldes en este de Ucrania, crisis que no existían en 2010.

También hizo un énfasis mucho mayor en un “reequilibrio” ecónomico, militar y diplomático en Asia, donde buscar contrarrestar el creciente poder de China.