Un policía vigila la Plaza de San Pedro, en Roma, el viernes 24 de abril de 2015.MILÁN, Italia. Extremistas islámicos sospechosos de cometer un atentado dinamitero en un mercado de Pakistán que dejó un centenar de muertos también planearon atacar el Vaticano en 2010, pero nunca lo realizaron, reveló este viernes un fiscal italiano.

Según escuchas telefónicas ordenadas como parte de una investigación sobre una red terrorista islámica que operaba en Italia, los presuntos terroristas planeaban un ataque con bombas en el Vaticano, para lo cual llegó un atacante suicida paquistaní a Roma, agregó el fiscal Mauro Mura en conferencia de prensa en Cagliari, Cerdeña.

Mura agregó que el suicida partió luego de Italia, aunque no se sabe por qué. Agregó que el espionaje telefónico dio “señales de algunos preparativos de un posible ataque”.

El supuesto complot, conocido por las autoridades desde hacía años, fue revelado cuando los fiscales anunciaron el resultado de una investigación de una década sobre una red terrorista en Italia que se proponía neutralizar las acciones paquistaníes contra el Talibán. La policía arrestó a nueve sospechosos el viernes en distintos puntos de Italia. Otros nueve eran buscados, tres de los cuales se cree están todavía en el país.

La agencia italiana ANSA reportó que eran dos los atacantes y que fueron alertados por sus contactos en Italia cuando la Policía comenzó a ejecutar órdenes judiciales de búsqueda en el caso.

El Vaticano minimizó la importancia del complot. “Por lo que parece, esto es una hipótesis que data de 2010 y que no ocurrió. Por lo tanto, hoy no tiene relevancia y no hay una razón en particular para preocuparse”, declaró el reverendo Federico Lombardi, portavoz del Vaticano.

En el momento de la supuesta conjura, el papa Benedicto XVI seguía reponiéndose de los efectos que había causado en el mundo musulmán un discurso suyo de 2006 en Regensburg, Alemania, en el que citó a un emperador bizantino que caracterizó algunas enseñanzas del profeta Mahoma como “malignas e inhumanas”, particularmente “su orden de propagar la fe por el alfanje”.

Aunque las relaciones con el mundo musulmán quedaron reparadas al final, las tensiones afloraron nuevamente 2011 cuando el Instituto al-Azhar de El Cairo, una importante escuela teológica del islam suní en Egipto, suspendió el diálogo interreligioso con el Vaticano después de que el papa Benedicto XVI pidió proteger más a la minoría cristiana.

Más recientemente, las autoridades italianas pusieron en claro que toman en serio las amenazas del grupo extremista Estado Islámico. Han reforzado la seguridad en el Vaticano y el jefe de los guardias suizos ha dicho que están preparados, aunque no tienen información sobre una amenaza inminente.

El papa Francisco dijo darse cuenta de que podría ser blanco de ataques, pero teme sobre todo por el público que va a verlo en cada una de sus apariciones.

“Todos estamos expuestos y todos tememos”, comentó el secretario de estado del Vaticano, Pietro Parolin. “Sin embargo, el papa está muy tranquilo, basta con observar sus reuniones con el público con gran serenidad”.

La investigación se inició en 2005, pero Mura dijo que se complicó cuando la noticia se filtró a la prensa, alertando a los sospechosos de que eran vigilados. Agregó que también era trabajosa la tarea de traducir las conversaciones grabadas.

Las autoridades dijeron que algunos de los sospechosos eran responsables de planear “numerosos actos sangrientos de terrorismo en Pakistán”, incluso la explosión en octubre de 2009 en un mercado en Peshawar que dejó más de un centenar de muertos. Ocurrió el mismo día en que la entonces secretaria de estado norteamericana Hillary Clinton visitaba la capital paquistaní, Islamabad, recordó Mura.

La policía dijo que el objetivo de la red terrorista era provocar una insurrección contra el gobierno de Pakistán.