Los familiares de los 11 soldados asesinados en una emboscada por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, ELN, lloran cuando los féretros son llevados al interior de la iglesia en el funeral realizado en Bogotá, Colombia, el jueves 29 de octubre de 2015. (AP Photo/Fernando Vergara)

BOGOTÁ, Colombia. Los cuerpos de los once soldados muertos en una emboscada de la guerrilla del ELN fueron honrados este jueves durante un funeral en Bogotá con asistencia del presidente Juan Manuel Santos y la cúpula militar.

Los cadáveres de los uniformados fueron escoltados por la guardia presidencial que trasladó los féretros cubiertos con la bandera de Colombia en medio del dolor y las lágrimas de los familiares. Ocho de los once militares serán trasladados a Boyacá, de donde eran originarios y donde sucedió la matanza y otros tres serán enterrados en el departamento de Santander.

El funeral se realizó en medio de la polémica sobre la muerte de los uniformados. A pesar de que el ministro de la Defensa y distintos militares, entre ellos un general, afirmaron que los soldados habían sido rematados con el tiro de gracia, el informe de medicina legal demostró que ninguno recibió impactos de bala en la cabeza.

El director de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdés, señaló además que los cuerpos no registran muestra de tortura.

El ataque, uno de los más sangrientos de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en los últimos años, sucedió en la madrugada del lunes cuando un batallón compuesto por unos 40 hombres fue emboscado mientras los militares dormían en el trayecto de regreso desde una comunidad indígena hasta el municipio de Gûican a donde trasladaban los 130 votos recogidos en las elecciones del domingo.

En el ataque murió también un policía, quien fue sepultado en la población de Sogamoso, departamento de Boyacá, su ciudad de origen.