Fachada Palacio Nacional

República Dominicana crece como ningún otro país en América Latina, 5.2%. Al mismo tiempo es una sociedad más democrática, revirtiéndose la tendencia de concentración de riquezas.

La fórmula para convertirnos en la economía líder de la región ha sido instalar la inversión social como dinamizadora de la economía. Esto, junto al manejo prudente y responsable de la economía.

El Gobierno ha aumentado las partidas presupuestarias en salud, educación, vivienda, transporte, entre otros sectores. A la vez, le ha dado más participación a los ciudadanos, en especial a los micro, pequeños y medianos empresarios.

La asignación del 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación es muestra de ello. Las masivas construcciones de aulas para implementar la Jornada Escolar Extendida dinamizan las economías locales.

Mipymes suplen la alimentación de más de 1, 150,000 estudiantes incorporados a la nueva modalidad educativa que significa una transferencia de renta a las familias de RD$80 mil al año por cada niño.

La redistribución de las riquezas también se evidencia en la democratización del crédito. Ahora República Dominicana cuenta con una banca pública para facilitar préstamos a personas con las que la banca privada no corría el riesgo de prestarle, por carecer de garantías.

Esta labor se realiza a través de Banca Solidaria, Banco Agrícola, Fundación Reservas del País y el FEDA.

Desde el 2012 a la fecha, Banca Solidaria ha desembolsado RD$18,021 millones. Banco Agrícola ha prestado RD$80 mil millones, Fundación Reservas del País RD$2,700 millones y el FEDA RD$10 mil millones.

Otra muestra de democratización es la salud. Ahora más dominicanos y dominicanas tienen acceso a servicios médicos. El 72 % de la población cuenta con seguro y el 100% de los pobres está afiliado al Régimen Subsidiado.