WASHINGTON. EFE.  Un juez del estado de Maryland bloqueó este miércoles temporalmente el tercer veto migratorio del presidente de EE.UU., Donald Trump, pero permitió que las restricciones para entrar a territorio estadounidense se apliquen a los ciudadanos de Venezuela y Corea del Norte.

Este es el segundo fallo que Trump recibe en contra de su veto en las últimas horas y, en ambos casos, la sentencia no afecta ni a Corea del Norte y ni a Venezuela, país este último en el que las restricciones afectan solo a algunos funcionarios y su “familia inmediata”.

En un fallo dado a conocer hoy, el juez de la corte federal de Maryland, Theodore D. Chuang, frenó la implementación del veto al considerar que podría discriminar a una minoría religiosa y, por tanto, violar la Primera Enmienda de la Constitución, que protege la libertad religiosa.

El magistrado considera que las declaraciones que Trump hizo en Twitter y durante la campaña presidencial de 2016 pueden ser prueba de que, en realidad, el mandatario busca crear un “veto musulmán” para prohibir la entrada a Estados Unidos de miembros de esa religión.

Corea del Norte y Venezuela no fueron incluidos en la decisión del juez porque, en esos países, casi no viven musulmanes y, por tanto, no puede probarse que Trump busca discriminar a una minoría religiosa, como ocurre en las otras seis naciones con una mayoría de musulmanes (Irán, Libia, Siria, Yemen, Somalia y Chad).

De esta forma, el tercer veto migratorio que Trump proclamó el 24 de septiembre pudo entrar en vigor para Venezuela y Corea del Norte a las 00.01 hora local de este miércoles (04.01 GMT).

Según el juez de Maryland, el veto de Trump impedirá la entrada a “menos de 100 personas” desde Corea del Norte, donde los viajes a Estados Unidos están bloqueados, y desde Venezuela, donde las restricciones solo se aplican a un grupo de funcionarios y no a la población.

En concreto, quedan sancionados los funcionarios de Venezuela encargados de proporcionar a EE.UU. información sobre la identidad de los venezolanos que ingresan a su territorio, es decir, los trabajadores del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, así como del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería, entre otras instituciones.

El Gobierno de Trump sostiene que Venezuela se niega a “compartir adecuadamente” información sobre sus ciudadanos y, por ello, ha decidido restringir la entrada de los funcionarios encargados de esa labor con el fin de presionar al Ejecutivo Venezolano a mejorar su intercambio de información con EE.UU.

La mayoría de los venezolanos no sufrirá esos impedimentos porque el Gobierno de Trump es capaz de verificar su información personal acudiendo a “fuentes alternativas”, cuyo origen no se especifica en la orden presidencial del veto.

No obstante, a partir de hoy, los venezolanos que estén en EE.UU. con un visado podrán ser sujetos de “medidas adicionales apropiadas” para garantizar que su información está actualizada y en regla.

Este martes, un juez federal de Hawái bloqueó temporalmente a nivel nacional la implementación del tercer veto de Trump.

El presidente proclamó el 24 de septiembre ese tercer veto con la intención de prohibir de manera indefinida la entrada a Estados Unidos de ciudadanos de algunos países.

Ese tercer veto, además, sustituía al segundo, proclamado en marzo y que entró en vigor de manera parcial en junio con el objetivo de impedir durante 120 días la entrada a EEUU de refugiados y, durante 90 días, el ingreso de ciudadanos de seis países musulmanes (Irán, Somalia, Sudán, Siria, Yemen y Libia).

Poco después de llegar al poder, el 27 de enero, Trump proclamó su primer veto, que también fue bloqueado por los tribunales.