YAKARTA. EFE. La persecución a lesbianas, gais, bisexuales y transexuales (LGBT) en Indonesia lleva este año más de 200 detenciones y decenas de acusaciones de violar la ley contra la pornografía, pese a que la homosexualidad solo es ilegal en la provincia de Aceh, donde se aplica la sharia (ley islámica).

Activistas y ONG internacionales como Human Rights Watch (HRW) denuncian que la Policía utiliza esa ley que rige en esa provincia del norte de la isla de Sumatra para criminalizar todo el colectivo LGBT.

Según HRW, la retórica homófoba por parte de políticos y cargos públicos se ha incrementado de forma considerable desde enero de 2016, en muchos casos instigada por grupos islamistas que condenan la homosexualidad en el país con la mayor población musulmana del mundo.

“Cualquier político que vaya a dar la cara podría tener pérdidas electorales, pero los indonesios necesitan líderes de verdad, hombres y mujeres de Estado que quieran defender los derechos humanos”, opinó Andreas Harsono, investigador para Indonesia de HRW.

A pesar de que el presidente del país, Joko Widodo, habló en contra de la discriminación de minorías en octubre de 2016, las intervenciones policiales han continuado en 2017.   El viernes pasado, los cuerpos de seguridad arrestaron 58 personas en la sauna gai T1, situada en el centro de Yakarta, entre ellas seis ciudadanos de China, Holanda y Tailandia.

La policía liberó a 53 de los arrestados al día siguiente y acusó a los cinco empleados del local de difundir material pornográfico y organizar actos sexuales o espectáculos que simulan actos sexuales en público, entre otros cargos, que conllevan hasta 12 años de cárcel.

“Los clientes no pueden ser castigados por la ley, solo los gerentes y organizadores del evento”, explicó hoy a Efe el portavoz de la Policía de Yakarta, Argo Yowono.   Las autoridades llevaron hoy a la sauna gai a los cinco detenidos en una acción en la que se permitió la presencia de la prensa.   El familiar de uno de los detenidos, que accedió a hablar con Efe con la condición de respetar su anonimato, dijo que su pariente estaba “conmocionado” cuando le arrestaron y asegura que pagó a la policía 400.000 rupias (25 euros) para su puesta en libertad.

En lo que va de año, además de la redada el pasado viernes, las autoridades han actuado en otras cinco ocasiones en las provincias de Aceh, Java Oriental, Yakarta, Sumatra del Norte y Java Occidental.

En marzo, un grupo de vecinos de irrumpió en un domicilio privado en Aceh para delatar a una pareja de homosexuales, a los que grabó en vídeo, desnudos y les retuvo hasta que llegaron las autoridades.

Dos meses después, ambos recibieron 83 azotes como pena en un escenario levantado junto a una mezquita en la ciudad de Banda Aceh, la capital de Aceh.   El junio, la Policía de Medan, capital de la provincia de Sumatra del Norte, arrestó a cinco supuestas lesbianas e instó a sus padres a que las vigilasen.

El activista Teguh Iman, de Suara Kita, una organización indonesia que promueve la diversidad sexual, considera que actos buscan “aterrorizar a la comunidad” LGBT.

“Fortalecemos nuestra comunidad, les decimos que no tengan miedo, después fortalecemos nuestras redes en particular con los que no son LGBT, intentamos concienciar sobre estos asuntos, luego respondemos a su discurso sobre LGBT usando nuestros propios medios”, apunta Iman.

El activista explica que la gente tiene miedo de mostrar su sexualidad en público, pero considera que a veces “hay que tener valor para defenderse”.