CARACAS. EFE. El Gobierno y la oposición venezolana se encaminan a un proceso de diálogo que estará marcado por la fuga del alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, que burló el arresto domiciliario en que se encontraba desde 2015 y huyó hacia España donde mantendrá su rechazo a la negociación política.

Los principales dirigentes de la llamada revolución bolivariana y de la coalición de partidos opositores Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no hicieron hoy comentarios públicos sobre las nuevas conversaciones ni sobre la fuga de Ledezma, que ha acaparado la atención del país petrolero desde el viernes, cuando se produjo.

Sin embargo, fuentes consultadas por Efe aseguraron que de parte del antichavismo se mantiene la disposición de reanudar el diálogo con el Gobierno de Nicolás Maduro el 1 de diciembre en Santo Domingo, con la presencia de los cancilleres de México, Paraguay, Chile, Bolivia, Nicaragua y el presidente dominicano, Danilo Medina.

Según la oposición, estas conversaciones tendrán como objetivos entre otros la fijación de un calendario electoral, la apertura de un canal humanitario y la liberación de los que ellos denominan presos políticos, un término que también recayó sobre Ledezma desde su aprehensión.

Por otra parte, el oficialismo ha subrayado que el diálogo abordará “la violencia que viene en forma de bloqueo financiero”, en alusión a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea contra el Gobierno, al que se le hace cada vez más difícil honrar sus compromisos de deuda externa.

Maduro, que no hizo hoy su programa semanal de televisión, ha pedido directamente a la oposición que en el marco de la negociación política pida a los países levantar las sanciones económicas aplicadas a Venezuela en las últimas semanas, cuando la economía del país suramericano entró en una espiral hiperinflacionaria.

También del lado del Gobierno, el integrante de la plenipotenciaria Asamblea Nacional Constituyente (ANC) Adán Chávez señaló hoy que el “éxito” del nuevo proceso de diálogo “pasa por el reconocimiento (de la oposición) del Poder Constituyente”, en alusión a la asamblea de la que es miembro.

La MUD, buena parte de la comunidad internacional y el Parlamento venezolano, de mayoría opositora, han declarado como ilegítima la ANC, un órgano conformado solo por leales al chavismo, y cuya elección fue desacreditada incluso por Smartmatic, la empresa que hacía el soporte para las votaciones.

Adán Chávez aseguró también que la comunidad internacional y la gran mayoría de los venezolanos apuesta por el éxito del diálogo “sin predisposiciones de ninguna naturaleza (…) como la única herramienta para el respeto, la convivencia y la paz”.

Consideró además que el diálogo generará “la respectiva confianza a los tenedores de bonos y aliados para el proceso de reestructuración de la deuda externa”, ya declarada en “default” o suspensión de pagos por varias entidades financieras.

Entretanto, la oposición prepara su participación en el diálogo sin contar con el apoyo de todas las formaciones de la MUD y con la mirada puesta en la elección presidencial de 2018.

El partido de Ledezma, Alianza Bravo Pueblo (ABP), ha reiterado su rechazo a los nuevos acercamientos de las filas opositoras con el oficialismo pues consideran que con estos métodos se “legitima la dictadura”.

ABP espera incluso que su líder haga anuncios en las próximas horas desde España pues, aseguran, con Ledezma en libertad se podrá “organizar un gran movimiento tanto nacional como internacional que permita recobrar la democracia lo más pronto posible en un gobierno de transición en Venezuela”.

Después de la fuga de Ledezma, las autoridades venezolanas reforzaron la vigilancia del comisario Iván Simonovis, condenado a 30 años en 2009 y bajo arresto domiciliario desde 2014 por dos de las 19 muertes registradas durante la marcha opositora que precedió al golpe de Estado de 2002 contra Hugo Chávez.