WASHINGTON. La Conferencia de Obispos Católicos en Estados Unidos (USCCB) anunciaron este miércoles una nueva política para abordar las acusaciones de abuso sexual, el primer paso concreto desde que una serie de nuevas acusaciones este año sumieron a la iglesia católica en una crisis.

De acuerdo a un comunicado dado a conocer en su página web, los obispos establecerán un nuevo sistema, dirigido por un tercero, para que las personas denuncien confidencialmente la mala conducta de los obispos.

Las quejas serán dirigidas “a la autoridad eclesiástica apropiada y, como lo exige la ley aplicable, a las autoridades civiles”.

Además, señalaron que desarrollarán un código de conducta con respecto al abuso y acoso sexual por parte de los obispos o negligencia de deberes al tratar estos asuntos, así como las políticas para los obispos que han sido acusados.

“Algunos obispos, por sus acciones o sus fallas para actuar, han causado un gran daño tanto a las personas como a la Iglesia en general”, dijo el comité en una declaración escrita. “Han usado su autoridad y poder para manipular y abusar sexualmente de otros … Por esto, una vez más pedimos perdón tanto al Señor como a los que han sufrido daños”, expresó el organismo religioso.

Los obispos también dijeron que “apoyan una investigación completa sobre la situación del Arzobispo (Theodore) McCarrick”, quien a principios de este año se convirtió en el primer clérigo en renunciar al Colegio de Cardenales, después de una acusación de que abusó de un monaguillo hace casi 50 años. También ha sido acusado de comportamiento sexual inapropiado hacia estudiantes adultos de seminario.

Un exembajador de la Santa Sede, monseñor Carlo Vigano, incluso acusó al Papa Francisco acusándolo de haber encubierto al obispo McCarrick durante cinco años, en tanto este exarzobispo de Washington fue presentado por diplomáticos como un temible depredador homosexual de seminaristas y sacerdotes.

El pasado 13 de septiembre, el Papa recibió en El Vaticano al cardenal Daniel DiNardo, presidente de la USCCB, quien había expresado su deseo de reunirse con el Papa para presentarle un “plan de acción” elaborado por los obispos estadounidenses para “facilitar la denuncia de abusos o mala conducta”. DiNardo fue acompañado por el arzobispo José Horacio Gómez, vicepresidente del USCCB, y al secretario general, el obispo Brian Bransfield.

“Hemos compartido con el papa Francisco nuestra situación en Estados Unidos, (donde…) el cuerpo de Cristo fue lacerado por el mal de los abusos sexuales”, indicó en un comunicado posterior el cardenal DiNardo.