El año 2019 está por terminar y con él dejamos atrás metas alcanzadas que solidifican nuestro avance,  y otras  inconclusas. En ambos casos debemos colocarnos en actitud positiva para enfrentar un 2020 que nos plantea retos para continuar alcanzando logros en nuestras vidas.

Es un tiempo que por su naturaleza genera sentimientos, emociones, nostalgias, expectativas, positivas y hasta negativas.

Aprovechemos esta temporada para compartir con la familia, amigos y allegados, pero sin excesos. Disfrutemos con los que están, recordemos con agrado a muchos de los que se han ido, a otros con nostalgia, porque quisiéramos que estuvieran a nuestro lado pero no lo están, o porque no debieron irse nunca.

También para pensar en el próximo año, en el que  debemos proponernos ser más solidarios, mejores ciudadanos, personas; acerquémonos más a nuestras familias, seres queridos, amigos, compatriotas y demás.

Es tiempo de renovar esperanzas, coger nuevos bríos o cargar las baterías para seguir trabajando con el propósito de enfrentar los retos que nos presenta el nuevo año.

Entre los retos que se nos plantean como ciudadanos el próximo año están las elecciones municipales, congresuales y presidenciales donde tenemos el deber de elegir las personas más idóneas para el futuro del país y nuestra gente.

Aunque hay que reconocer que tomar la mejor decisión para elegir las nuevas autoridades es muy difícil, porque tenemos una campaña sin propuestas que guíen al ciudadano hacia los mejores candidatos. Y los que hacen algunas propuestas, al llegar al poder no las cumplen, las olvidan, se quedan en un plan piloto y los ciudadanos nos quedamos esperando que cumplan.

Otra de las dificultades es que cuando las autoridades se proponen realizar una buena iniciativa se ve empañada por la corrupción, debido a la sobrevaluación de lo que se esté ejecutando.

El nuevo año debe llevarnos a pensar en las acciones de nuestros políticos para decirles que no a sus inconductas, que son el pan nuestro de cada día.

Tenemos que ponernos en actitud de reclamo para que el dinero del Estado vaya donde tiene que ir, a planes reales de educación, salud, seguridad, justicia, agricultura y deportes, entre otras áreas.

Sin embargo, nuestros reclamos hay que encaminarlos por senderos de avenencias, diálogo, conversaciones, concentraciones, dejando de lado los actos de vandalismo que solo causan más retroceso.

Es importante que nos veamos en el espejo de varios países de América del Sur, que a pesar de sus logros alcanzados, se han generado protestas que han causado destrucción, entre estos Chile, Bolivia y Colombia.

Sería bueno que los que encabecen las protestas sean sinceros y  dejen de lucrarse de esas manifestaciones, generalmente orientados a intereses personales. Los casos están ahí todos los conocemos.

Nunca está de más ser justos, reconociendo lo que se ha hecho bien, no detractando las cosas buenas que tiene uno y otro. En ser justo veo el verdadero sentido de la justicia.

En definitiva, preparémonos para lo que nos traiga el 2020, siempre asumo trabajar en el peor de los escenarios, si resulta no ser así, ya tendremos ganancias.

Al concluir este 2019 e iniciarse el 2020 solo nos queda desearles a los dominicanos un venturoso y feliz Año Nuevo, tomando estas festividades con moderación para que sigamos viendo muchos años más.  ¡Feliz  año!

CHRISTIAN OVIEDO
christianoviedo9@gmail.com