En sus pocos más de tres años de gobierno, no reconocerle al presidente Danilo Medina la realidad de que ha hecho en el país cosas que nunca se habían visto, es injusto.
¿Quién lo obliga a levantarse temprano todos los domingos para realizar sus visitas sorpresa? ¿Quién lo obliga a sortear las estancias, escuelas y liceos, con los que han sido beneficiados ingenieros sin importar banderías políticas?
¿Quién lo obliga a crear planes para erradicar el analfabetismo; a implementar la Jornada de Tanda Extendida en los centros educativos?
¿Quién lo obliga a presentarse a los centros de salud a inspeccionar la situación de los mismos y a destapar los calderos en las cocinas de estos?
¿Quién lo obliga a tratar de incrementar el número de turistas que viene a República Dominicana; a subir el número de empresas en las zonas francas del país?
Podríamos llenar páginas haciéndonos este tipo de preguntas.
¿Qué lo obliga?
A pesar de las adversidades que ha enfrentado desde que llegó al Gobierno el 16 de agosto de 2012, todos recuerdan el famoso déficit fiscal, el mandatario ha mantenido una línea de trabajo.
Al parecer lo obliga su convicción personal, su formación política, el compromiso de no defraudar al país.
Su cercanía con las personas, sean humildes o no, ha hecho que grandes mayorías del pueblo dominicano lo apoyen.
Sin embargo, es justo recordar al mandatario que los problemas del país son interminables, debido a las décadas de abandono a las que hemos sido sometidos.
Le recordamos el cliché de que “aún hay muchas cosas por hacer”.
Christian M. Oviedo M.

